¿IDEAS O DOGMAS?
No hay nada más cómodo que un relato que parece explicarlo todo. El problema aparece cuando dejamos de contrastarlo con los hechos y terminamos confundiendo la fidelidad a una creencia con la búsqueda de la verdad. Entonces el sesgo se convierte en prejuicio, el prejuicio en dogma y el dogma en incapacidad para comprender al que piensa diferente. Da igual que se trate del antisemitismo, del sionismo religioso extremista o de cualquier otra ideología: cuando una idea pretende explicarlo todo, suele dejar de ayudarnos a entender la realidad y empieza a impedirnos verla.
Si ningún hecho puede hacerte revisar una creencia, ¿estás defendiendo una idea o profesando una fe?

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