martes, 28 de abril de 2026

Reflexion incómoda

Ciertas prácticas (señalamiento, persecución del disidente, justificación de la violencia) no desaparecen con los regímenes que las originaron.

Y  es históricamente cierto:

  • El nazismo y el fascismo fueron derrotados militarmente en la Segunda Guerra Mundial
  • Pero algunas dinámicas autoritarias (intolerancia, deshumanización del adversario) pueden reaparecer en otros contextos

No se trata de etiquetas ideológicas, sino de prácticas concretas.

Algunas de las prácticas más abominables del siglo XX —perseguir al disidente, señalarlo públicamente, justificar la violencia contra él— no desaparecieron con la derrota del fascismo.

Cambian los discursos, cambian las banderas… pero esas prácticas reaparecen, incluso en quienes dicen combatirlas.

El fascismo fue derrotado.

Pero sus peores prácticas no.

A veces cambian de nombre…
y hasta de bando.

No todo el que se llama antifascista combate el fascismo.

Algunos solo cambian el enemigo…
y repiten las mismas prácticas.

Cuando justificas la persecución del adversario
porque “es por una buena causa”,

ya no estás combatiendo el fascismo:
estás repitiendo su lógica.

Sin reciprocidad, los principios dejan de ser principios y se convierten en herramientas.


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