Indicios, hipótesis y sentencias: una doble vara de medir
infoLibre ha publicado un análisis crítico sobre el informe del CENIF relativo a los sucesos de Ceuta. Su tesis principal es que se trata de un informe construido sobre conjeturas.
La crítica puede ser legítima, pero debe aplicarse el mismo criterio a todas las partes. Hay que distinguir entre hechos, indicios, hipótesis y pruebas.
Un informe policial no es una sentencia
Este punto es fundamental: un informe policial no es una sentencia judicial ni establece hechos probados de manera definitiva. Es una aportación que se remite a los tribunales para que pueda ser valorada junto con otras pruebas.
La policía puede reunir datos, detectar conexiones y plantear hipótesis. Después corresponde a los jueces contrastarlas, escuchar explicaciones alternativas y decidir qué queda acreditado.
Por tanto, no debemos presentar una conclusión policial como una verdad judicial. Pero tampoco debemos exigir a un informe de investigación que demuestre definitivamente aquello que precisamente se está investigando.
Un indicio no es una prueba, pero tampoco es nada
Que la mayoría de determinados teléfonos tuviera prefijo marroquí no demuestra por sí solo una organización estatal.
Que hubiera una gran difusión de mensajes no prueba necesariamente la intervención de especialistas.
Que muchas personas regresaran posteriormente a Marruecos tampoco permite conocer automáticamente sus intenciones.
Todo eso es cierto. Pero esos datos pueden ser indicios. Un indicio no demuestra una hipótesis, aunque puede justificar que se investigue.
La cuestión no es si el CENIF ha dictado una sentencia, porque no le corresponde hacerlo. La cuestión es si los datos que aporta hacen razonable continuar investigando determinadas hipótesis.
La doble vara de medir
El problema aparece cuando se califican las inferencias del CENIF como «conjeturas», mientras que las explicaciones alternativas se presentan como análisis objetivos.
infoLibre propone, por ejemplo, explicaciones relacionadas con la curiosidad, la desesperación económica, el efecto contagio o la decisión de regresar a Marruecos. Son posibilidades razonables, pero también son hipótesis. No conocemos con certeza el estado mental de miles de personas.
Una hipótesis alternativa no refuta automáticamente otra hipótesis. Ambas deben contrastarse con los hechos y las pruebas disponibles.
Lo mismo ocurre cuando se atribuyen intenciones políticas al informe o a quienes lo difunden. Si se exige al CENIF que demuestre sus atribuciones de intencionalidad, debe aplicarse la misma exigencia a quienes sostienen que el documento pretende provocar la caída del Gobierno o instalar una determinada narrativa política.
De lo contrario, estaríamos ante una clara doble vara de medir.
Hechos, indicios, hipótesis y pruebas
El debate puede resumirse así:
Hechos → indicios → hipótesis → pruebas
No debemos convertir un indicio en una certeza ni una hipótesis en una sentencia. Pero tampoco debemos descartar un indicio simplemente porque todavía no sea una prueba.
La policía investiga y aporta información. Los tribunales valoran esa información y deciden. El periodismo puede y debe examinar los informes policiales, pero debería aplicar a sus propias interpretaciones el mismo rigor que reclama a los investigadores.
Ver la realidad con un solo ojo impide apreciar la profundidad. Cuando solo se observa una parte de los hechos, también se pierde capacidad para juzgarlos correctamente.
Entre los relatos y las creencias deben estar los hechos. Porque los hechos permiten cambiar de opinión sin dejar de pensar.
José Antonio Parro Agudo
La Réplic


