sábado, 16 de mayo de 2015

Treinta y seis aguafiestas ARTURO PÉREZ-REVERTE

 Buscando los restos de doce republicanos asesinados en el pueblo turolense de Singra, una asociación para la recuperación de la llamada memoria histórica desenterró hace más de un año, por error, treinta y seis cadáveres de soldados muertos durante la Guerra Civil, en la batalla de Teruel. Examinados los restos por un equipo de arqueólogos y forenses, y tras comprobar que allí nadie había sido fusilado, sino que todos eran hombres -muchos muy jóvenes- muertos en combate, los bienintencionados desenterradores no supieron qué hacer con tanto fiambre fuera de programa


Treinta y seis aguafiestas

Lo bonito del putiferio en el que, poco a poco, nos instalamos con toda naturalidad, es que las películas de Berlanga empiezan a ser, comparadas con el paisaje actual, versiones sosas de lo nuestro. Eso está bien, pues con algo hay que disfrutar antes de palmarla. Y los periódicos, y los telediarios, y tender la oreja al runrún de cada día, deparan momentos sublimes de juerga moruna. Dirán algunos que de ciertas cosas no hay que reírse, pues nada tan virtuoso como la indignación ante la injusticia o la estupidez. Pero uno acaba por asumir lo evidente. En España, la justicia, las virtudes y la indignación ajena importan un huevo de pato. Derechas, izquierdas, nacionalistas y demás oportunistas, ciudadanos de infantería incluidos, cada cual va a lo suyo. Impasible mientras no le toque. El héroe nacional no es don Quijote, sino don Tancredo. De manera que, como analgésico, a veces resulta útil atrincherarse en la risa. Reír, según la manera, es también un modo de ciscarse en su puta madre. En la de ellos -rellenen ustedes con nombres la línea de puntos- y en la de los incautos e imbéciles que los engordan.

La última es finísima. Buscando los restos de doce republicanos asesinados en el pueblo turolense de Singra, una asociación para la recuperación de la llamada memoria histórica desenterró hace más de un año, por error, treinta y seis cadáveres de soldados muertos durante la Guerra Civil, en la batalla de Teruel. Examinados los restos por un equipo de arqueólogos y forenses, y tras comprobar que allí nadie había sido fusilado, sino que todos eran hombres -muchos muy jóvenes- muertos en combate, los bienintencionados desenterradores no supieron qué hacer con tanto fiambre fuera de programa. De haber sido los doce republicanos asesinados, la historia habría salido redonda: homenaje a las víctimas, malvados nacionales y demás parafernalia. Incluso con soldados leales a la República, el asunto habría tenido por dónde agarrarse. Pero se daba la incómoda circunstancia de que los muertos, enterrados en fosa común en el mismo campo de batalla, pertenecían tanto al ejército nacional como al republicano. Eran de los dos bandos, mezclados en la barbarie de la guerra y la tragedia de la muerte. Españoles sepultados juntos, como debía y debe ser. Como lección y homenaje, deliberado o casual, de sus enemigos y compañeros. Así que imaginen el papelón. Nuestro gozo en un pozo, colega. Esto no hay quien lo venda al telediario. Treinta y seis aguafiestas jodiendo el invento.

Pero lo más fino es la solución. Tan de aquí, oigan. Tan española. Disimula, Manolo, y silba mirando para otro lado. Unas cajas de cartón, el alijo dentro, y los treinta y seis juegos de huesos depositados en las antiguas escuelas del pueblo. Guarden esto aquí un momento, háganme el favor, que vamos a comprar tabaco. Hasta hoy. Y mientras escribo esta página, los despojos llevan trece meses muertos de risa, metidos en las mismas cajas, sin que nadie se haga responsable. El alcalde de Singra, que es socialista, anda un poquito mosqueado, diciendo que no está bien tener ahí los huesos de cualquier manera; que cualquier día entran unos perros y se ponen ciegos mascando fémures de ex combatientes, y que los de la asociación desenterradora tendrían que hacerse cargo del asunto, comprar féretros y sepultar aquel circo como Dios manda. Y los otros, por su parte, llamándose a andana. Diciendo que, como no son los familiares que buscaban, pues que tampoco hay prisa, buen hombre. Ni se acaba el mundo ni nos corren moros, que decían los clásicos. La asociación es modesta, no está para muchos gastos, y ya se hará cargo cuando buenamente pueda. Si puede.

Y claro. Uno piensa que, por azares de la vida y de la Historia, quien pudo acabar en esa fosa tan alegremente abierta pudo ser mi tío paterno, el sargento republicano de diecinueve años Lorenzo Pérez-Reverte; o el alférez nacional Antonio Mingote Barrachina, que es la bondad en persona, con quien me siento cada jueves en la RAE; o el padre de mi compadre Juan Eslava Galán, que hizo media guerra en un bando y media guerra en otro. Y los imagino a todos ellos, o a otros como ellos, descansando tranquilos y a gusto desde hace setenta años en su fosa común de Singra o de donde sea, bien juntos y revueltos unos con otros, rojos y nacionales, tras haberse batido el cobre con saña cainita y mucho coraje, como Dios manda. Y en eso llega una panda de irresponsables, les pone los huesos al aire y los deja en cajas de cartón, porque en realidad buscaban a otros. Y las quejas, al maestro armero. E imagino sus chirigotas y carcajadas de caja a caja y de hueso a hueso. Fíjate, compañero. Memoria histórica, la llaman. Hay que joderse. ¿Sabrá un burro lo que es un pictolín? Triste y estúpida España, la nuestra. La de entonces y la de ahora. Por esta peña de subnormales no valía la pena matarnos, como nos 

martes, 31 de marzo de 2015

Lealtad o ingratitud EL CORREO 30/03/15 TONIA ETXARRI

Buen articulo  el de Tonia Etxarri. Pero me falta saber en que datos se basa para afirmar: "Todavía su nombre se asocia a la purga que sufrió Sosa Wagner por atreverse a criticar la falta de democracia interna ..." "democracia interna" La información que recibimos de UPyD es que es un partido democrático que toma los acuerdos de manera escrupulosa y que su portavoz, la denostada R10, lo que hace es defenderlos públicamente.
 Por favor denme datos para constatar los adjetivos, por no decir insultos, que se utilizan contra R10, soberbia, prepotente, autoritaria, etc.
Un apartado con mucho intereses es el comportamiento se Sosa Wagner en la actual crisis


Artículo de Tonia completo:
Lealtad o ingratitud
EL CORREO 30/03/15
TONIA ETXARRI

Después de siete años y medio de trayectoria, Rosa Díez –que puso en marcha la primera organización que se atrevió a presentarse como el ariete que rompía el clásico bipartidismo, cuando huyó escaldada de su militancia en el PSOE– acaba de comprobar, en carne propia, que su tripulación no es tan sólida como ella creía. Y compañeros a los que ella misma había colocado en la dirección, y a los que nunca se les oyó decir que querían confluir con Ciudadanos, por ejemplo, se rebelan ahora contra ella para intentar salvar la cara.

En los micrófonos y focos se habla de «deslealtad» pero en las redes sociales, los 140 caracteres permiten sintetizar la contrariedad de muchos seguidores del partido magenta que hablan de «ingratitud». Que viene a ser lo mismo pero explicado con las vísceras. Recuerdo cuando Antonio Basagoiti empezaba a preparar su relevo en el PP y le pregunté por qué motivos había pensado en Arantza Quiroga como su sucesora. Me respondió que «por su lealtad». Esa debe ser una actitud que en los partidos, en donde se libran luchas intestinas por el poder (externo e interno), cotiza al alza. Por encima de la capacidad de liderazgo o la facilidad para la persuasión, en muchos casos. Que mantengan todos el rumbo en la misma dirección cuando están gobernando o cuando las elecciones les resultan favorables, no tiene mayor mérito. Es cuando el viento sopla en contra cuando se mide la fortaleza de los partidos en cuestión.

Y en el caso del partido de Rosa Díez, al primer revés electoral, a parte de la tripulación le ha dado por huir a la bodega sin atreverse a lanzarse al mar abandonando su escaño. Con la petición de su dimisión por parte de algunos de sus compañeros de dirección, su liderazgo está ya cuestionado, por mucho que haya logrado un apoyo del 67% en el Consejo político. Porque se ha aferrado al cargo. Sin querer dimitir. Como dimitió Adolfo Suárez la misma noche electoral de los comicios municipales de 1991, cuando el CDS sólo obtuvo 731.331 votos.

Pero el liderazgo de Rosa Díez no es el único que ha quedado cuestionado. Porque Irene Lozano, criticando ahora cuestiones que nunca antes había formulado, queda en el lugar más destacado del club de los ingratos y desleales. Todavía su nombre se asocia a la purga que sufrió Sosa Wagner por atreverse a criticar la falta de democracia interna y por proponer una convergencia con Ciudadanos. Su artículo, que contenía un cúmulo de descréditos hacia la persona de su compañero eurodiputado, podría circular como uno de los manuales de las escuelas de formación estalinista. Pero ahora, con el aplazamiento de sus problemas hasta después de las elecciones municipales y autonómicas, hasta los más incondicionales dudan de su posibilidad de movilizar el voto porque los electores suelen huir de los problemas internos de los partidos.

UPyD ha tenido el mérito de ser el adalid de la lucha contra la corrupción (del PSOE no se puede decir lo mismo porque tiene lo suyo en Andalucía) pero no ha sido recompensado en las urnas. Su denuncia en el ‘caso Bankia’, en su salida a Bolsa y con las preferentes, figurará con oropel en su expediente político. Pero ya hemos visto que no existe un comportamiento lineal en las urnas frente a la corrupción. Ha habido voto de castigo para el PP pero no para el PSOE, aunque estos fraudes preocupen cada vez más a los ciudadanos. Al menos eso dicen en las encuestas. Incluso en Euskadi.

En el último Sociómetro, la corrupción va ganando puestos en la ‘pole’ vasca, con un 49% de ciudadanos que la sitúan como uno de los tres problemas que más les preocupan. No por casualidad es Álava donde se registra el mayor porcentaje de preocupados. Un territorio en donde el ‘caso de Miguel’ ha puesto al descubierto, salvada la presunción de inocencia, una trama de comisiones ilegales dirigidas por desalmados que estuvieron vinculados al PNV. Pero de la preocupación a la votación, como ya hemos visto en Andalucía, va un trecho.

En los grandes partidos se suelen aguantar mejor los grandes temporales en forma de reveses electorales. En el PP, ni Bárcenas en particular, ni la Gürtel en general, han provocado fisuras entre sus dirigentes. Más bien al contrario, Esperanza Aguirre, que presumía de «verso suelto», se ha tomado con la intensidad que otros de sus compañeros no saben utilizar, su campaña a la Alcaldía de la capital. En el PSOE, más de lo mismo. Una vez ‘fulminado’ Tomás Gómez, con el dedo de Pedro Sánchez y su ejecutiva, el éxito electoral en Andalucía les permite maquillar las diferencias notables que mantiene Susana Díaz con Pedro Sánchez. En CiU han tenido que renegar de Pujol, una vez que ha quedado destapado que el ‘ladrón’ no era España sino que lo tenían en su propia casa.


Y en Euskadi juegan dos nuevos partidos en las próximas elecciones. Ciudadanos, que ya ha dicho que quiere ocupar el hueco de UPyD, y Podemos, que se va sacudiendo el polvo de la independencia. Y el PNV, impasible. Como una sola estatua. Desde que se fue Josu Jon Imaz, que, por cierto, fue leal hasta su último minuto de su militancia en el partido, Urkullu mantiene su rumbo sin turbulencias. Con el ‘caso de Miguel’, ‘Hiriko’, ‘Epsilon’, y lo que haga falta. Incluso cuando estuvieron durante una legislatura fuera de Ajuria Enea, tuvieron la habilidad de saber que su adversario, siempre, está fuera.

lunes, 15 de diciembre de 2014

C’s, UPyD donde está la coherencia de sus dirigentes



Entendemos que las leyes, normas y reglamentos se deben cumplir y primero por sus responsables. Un ejemplo al que seguimos estupefactos es el comportamiento de dirigentes de la Generalitat, incumpliendo resoluciones y vulnerando la legalidad.

La cosa está clara si hablamos de la Constitución y de las leyes que emanan de las Cortes, etc. ¿Pero si hablamos de normas más cercanas, como los acuerdos y normas de una organización que se han dado y han asumido sus integrantes?

Las personas, en grado de dirigente, que incumplen las normas se las puede adjetivar de desleales. Pero el cinismo* se manifiesta nítidamente, cuando acusan de autoritarios, como adjetivo más suave, a sus compañeros dirigentes en el ejercicio de sus funciones cuando tratan de defender los acuerdos y las normas de la organización.  Y que decir cuando la deslealtad se muestra más evidente asistiendo a actos de otra organización hostil a la propia, la cual pide abiertamente la desafección de los que nominalmente son los tuyos.

Conviene destacar que un cargo político elegido por los ciudadanos no está sujeto a mandato imperativo y no sería legal ni legítimo sancionarlo. Pero en lo que estaremos de acuerdo, mas fácilmente, es que el portavoz de un grupo sea, elegido democráticamente, y por coherencia será el que represente los acuerdos aprobados mayoritariamente, y no el que vote en contra de ellos.

Debo recordar que Sosa Wagner y Maura han votado en el Parlamento Europeo en contra de la opinión del grupo y no han sido sancionado por ello, y así debe ser. Asistir a actos de otra organización, ahora con actitudes hostiles, es otro cantar.

Es importante también saber que en UPyD se entra de manera individual y sin cargos electos. Ciudadano, seguramente excepto en Cataluña, es en la práctica una confederación de partidos localistas llevado a cabo entre las direcciones, con los cargos electos incluidos.


*DRAE cinismo. (Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμός). 1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. 2. m. Impudencia, obscenidad descarada.

Sancho Quijano.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Artículo de Savater: ¿Quiénes somos, de dónde venimos?


¿Quiénes somos, de dónde venimos?

FERNANDO SAVATER, EL CORREO – 26/10/14
Fernando Savater
Fernando Savater
· El soporte de la alianza política en democracia es el fundamento legal compartido y no los etnos que se basan en requisitos genealógicos o tradicionalistas.

Una de las muestras más indudables de la honradez intelectual de Spinoza es que en cada capítulo de su ‘Ética’ procura previamente definir los principales términos que va a manejar en él, algunos tan litigiosos como ‘Dios’, ‘Naturaleza’, ‘causa’, ‘idea’, etc… De ese modo el lector puede compartir o no sus argumentaciones, pero al menos sabe a qué se refiere precisamente cada una de ellas. No sería malo que en nuestras polémicas sobre ciudadanía, identidades nacionales, autogobierno, etc… los contrincantes aclarasen del mismo modo algunos términos recurrentes como ‘vasco’, ‘catalán’, ‘español’, ‘pueblo’, ‘ciudadano’ y otros no menos frecuentados. Porque se dan por obvios y sabidos, cuando en realidad ocultan campos semánticos muy diferentes. Cuando oímos al gerente de unos grandes almacenes asegurar que su ‘filosofía’ de ventas es tal o cual, algunos quisiéramos que se aclarase que en ese contexto la palabra ‘filosofía’ poco tiene que ver con lo que hicieron Aristóteles o Kant. Pues lo mismo ocurre con otras voces que se emplean con idéntico desenfado pero dan lugar a malentendidos políticos de alcance mucho mayor.

El principal es confundir el significado de esos términos según se apliquen desde un punto de vista genealógico, cultural o según la perspectiva política. Es indudable que podemos hablar de vascos o catalanes, por ejemplo, según su estirpe familiar: los famosos ocho apellidos, más o menos, que últimamente han dado lugar a versiones cinematográficas humorísticas. También hay vascos o catalanes (y andaluces, gallegos, extremeños…) de acuerdo con sus costumbres, su lengua materna, ciertos aspectos de su forma de vida, su lugar de nacimiento o sus principales identificaciones simbólicas.

Y por supuesto existen con gran frecuencia combinaciones bastante complejas de varios de estos elementos en una misma persona: nace en un lugar de padres llegados de lejos, se traslada a otro por razones de trabajo o de amores, siente entusiasmo por formas gastronómicas o rituales religiosos ajenos a su infancia, aprende una nueva lengua que termina prefiriendo a la suya materna o se mantiene fiel a las tradiciones de lo que considera su linaje, etc… Si alguien le pregunta qué se siente, responderá con el gentilicio que en ese momento le resulte más entrañable pero en realidad debería contestar: «Me siento un ciudadano libre de un Estado de derecho, no un nativo atado por la tierra y la sangre a una forma de ser o parecer. Como acepto la ley común que comparto con mis compatriotas constitucionales, tengo libertad para diseñar según mi gusto personal o los azares de la existencia el perfil propio de mi identidad o, mejor, de mis identidades culturales. Tengo derecho a parecerme a quien quiera o a ser diferente a todos los demás».

Las identidades culturales difieren así de la condición política: en cuanto personas que a lo largo de la vida van adoptando o desechando formas de ser de acuerdo a las circunstancias o a nuestras elecciones, somos vascos, catalanes, murcianos, bisexuales, forofos de Osasuna, filatélicos sin fronteras o lo que ustedes gusten. Pero en cuanto ciudadanos, somos ciudadanos del Estado de España, porque sólo los Estados de derecho conceden la ciudadanía que nos permite todas las demás opciones que se dan precisamente gracias a ella. Dentro del demos de cada Estado democrático se da siempre una pluralidad más o menos amplia (más amplia cuanto más avanzada es la democracia constitucional) de etnos diferentes y de mestizajes entre ellos.

Pero el fundamento de la alianza política en democracia es el demos, es decir el fundamento legal compartido, y no ninguno de los etnos que se basan en condicionar la ciudadanía según requisitos prepolíticos genealógicos o tradicionalistas. Conscientes de que hoy reclamar la vuelta al etnos como condicionante de la ciudadanía es un retroceso en el largo proceso de universalización democrática, algunos reclaman varios demos dentro de cada Estado, lo cual no es sino un intento de hacernos aceptar formas de etnos travestidos en ‘demos’ para que resulten menos abiertamente reaccionarios. Ningún paso que nos acerque a convertirnos en oriundos o nativos forzosos, ningún ‘derecho a decidir’ (el que precisamente todos tenemos como ciudadanos y sólo así) entendido como derecho a decidir que el resto de los compatriotas constitucionales no decidan sobre determinado territorio del país que legalmente compartimos, sirve para profundizar la democracia o hacerla más real, sino para desnaturalizarla y retrotraerla al derecho tribal. Tantas veces se ha dicho, pero no hay más remedio que insistir: el derecho a la diferencia se basa precisamente en que no haya diferencia de derechos.

Imaginemos por un momento que tenemos que decidir quién deberá votar en un referéndum sobre la independencia de… Fridonia, por dar gusto a Groucho Marx. ¿Los nacidos en Fridonia? ¿Los que tienen ocho apellidos fridonenses? ¿Los hijos de padres nacidos allí? ¿Los que viven y trabajan en Fridonia? ¿Los que vivieron y trabajaron en Fridonia, pero luego se fueron a otro sitio? ¿Los que se sienten fridonenses, aunque vivan en Tegucigalpa? ¿Los que comen, beben, rezan y copulan como se estila en Fridonia? ¿Los que…? Nada, mejor que sólo voten los que se pinten un bigote como el que ostenta Groucho Marx.
FERNANDO SAVATER, EL CORREO – 26/10/14

jueves, 2 de octubre de 2014

"derecho a decidir" "votar": "Segregar" a una parte de la sociedad.


Carlos Cano cantaba: Cada vez que dicen patria pienso en el pueblo y me pongo a temblar


He leído el artículo del dirigente de Izquierda Unida Hugo Martinez y he encontrado una sucesión de sofismas y falacias que quiero poner al descubierto con la deconstrucción de su escrito.

Pero antes quiero hacer una serie de CONSIDERACIÓNES:

Acepción de Segregar (DRAE): Separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales.


Los nacionalistas buscan ser percibidos como los defensores de la identidad  de un pueblo. Pero no se plantean que la realidad de los pueblo es multiidentitario. En la parla nacionalista habría que decir que todos los pueblos son plurinacioanales. En Cataluña sirva como dato la información de la propia generalitat que dice que el castellano es la lengua materna mayoritaria. Las excepciones serían los pueblos étnicamente definidos como ejemplos, el pueblo gitano o la nación apache. Esa realidad, supone que la imposición de una de esas identidades conlleva la sumisión de las otras;  y se vulneran derechos humanos irrenunciables como son la libertad y la igualdad. 

 En realidad, con el recurso al T. Constitucional se impide legal y legítimamente el “derecho a decidir” para evitar la segregación de sectores de ciudadanos no nacionalistas en su derecho a ser libres e iguales. Este argumento se explica poco y con frecuencia mal.

Los nacionalistas  tiene por objetivo político la imposición de sus sentimientos nacionalistas y por lo tanto segregar a  parte de sus conciudadanos que no lo son.

Las democracias son imperfecta, como construcción humana, y la desobediencia civil en defensa de la libertad y la igualdad la perfeccionan. Y en el caso de Cataluña es lo contrario, los nacionalistas apelan a la desobediencia civil para segregar e impedir la igualdad y la libertad para  una parte de sus ciudadanos.

Y como consideración final considero que la nación de ciudadanos es la única que puede defender los sentimientos de pertenencia, la identidad, la religión, la ideología, etc. de cada uno de los ciudadanos,  respetándolas y defendiéndolas  ante la pretensión, de cualquiera de ellas, de imponerla al conjunto con coacciones  o con cualquier otro método ilegal o ilegítimo.

Parafraseando a Carlos Cano digo: Cada vez que dicen pueblo pienso en los ciudadanos y me pongo a temblar.





Deconstrucción del artículo “Desobeder en Cataluña” de Hugo Martínez Abarca, miembro del Consejo Político Federal de IU
INDICACIONES:
 los textos en negro son los originales del autor
Los subrrayados en negro son los mios sobre textos del autor
Las anotaciones en rojo son mis aportaciones

Hugo Martínez Abarca *
Como era de esperar la consulta catalana ha durado jurídicamente cinco minutos. Con urgencias dignas de mejores causas tuvimos informe del Consejo de Estado, reunión del Consejo de Ministros, recurso del gobierno, pleno del Tribunal Constitucional, admisión a trámite del recurso y suspensión de la consulta en 24 horas. Era obvio que con este trámite administrativo el Gobierno intentaría acabar con el problema catalán y aquí estamos.
Desde hace meses se viene discutiendo cuáles serán los siguientes pasos. Una buena porción de los defensores de la consulta abogan por la desobediencia. Y ante esa posibilidad se ha escuchado una letanía según la cual la desobediencia es legítima en una dictadura, pero nunca en una democracia Es obvio que desobedecer las leyes es ilegal siempre en democracia y en dictaduras  (como España, añaden) “porque en democracia las leyes se pueden cambiar si eres mayoría…”En democracia si, evidente, en dictadura NO. Este argumento parte de un mundo maniqueo en el que sólo hay dictaduras y democracias y entre ellas hay una frontera nítida e incuestionable ¿será de algunos? Y Hay fronteras muy poco nítidas y las habido: dictablandas, democracias corporativas, democracias populares, democracias formales, democracias orgánicas, etc. Como siempre, esa diferencia entre dictadura y democracia es simplemente que se vote periódicamente FALACIA aunque precisamente la propuesta catalana es que se vote NO periódicamente que si lo hacen, lo que piden  y se impide es un REFERENDUM. Derecho a decidir, eufemimo. para ver si hay una mayoría que quiera cambiar la relación de Cataluña con España ¿ sería legal o legitimo exigir un referéndum para pedir la segregación racial? Se podría, mejor dicho, se debería luchar contra la segregación  legítimamente porque legalmente en una democracia todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. Más allá de eso, la restricción de la desobediencia legítima a la que se practica en dictaduras no tiene ningún sentido. ¿?
En primer lugar porque la desobediencia suele tener muchas más consecuencias directas simbólicas que prácticas. En las dictaduras la oposición no suele practicar la desobediencia civil En las democracias, régimen con libertades políticas, la oposición no practica la desobediencia civil, son los ciudadanos los que la ejercen, cuando consideran que se vulneran sus derechos especialmente la igualdad y la libertad. sino la confrontación Por supuesto ilegal, va de suyo. Pero no se suele tratar de actos de desobediencia que busquen generar en el gobierno una contradicción al tener que castigar acciones justas: a una dictadura como Dios manda no le genera ninguna contradicción reprimir injustamente. Los casos paradigmáticos de desobediencia civil (Rosa Parks, Gandhi, Martin Luther King) se dan frente a democracias representativas (la británica, la estadounidense) bajo cuya autoridad se discrimina a un grupo (racial, colonial, etc) En España hay una democracia representativa homologable  a la de EEUU y a la británica y como éstas, en un tiempo tenían en partes de su territorio a ciudadanos que no eran iguales ni libres. En EEUU los estados del sur que se practicaba legalmente la segregación y en la colonias británicas que no había ciudadano sino súbditos del imperio. Seguramente alguien le dijo a Rosa Parks que se colocara en el lugar que le correspondía a una negra, que en democracia si quería podía modificar las leyes pero votando, que la desobediencia en una democracia era ilegítima El ejemplo “valdría” si Rosa Park fuera congresista o senadora, pero era una ciudadana donde se vulneraban derechos elementales… pero semejante cretino definición de cretino: ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. Imprudente o falto de razón  no ha pasado a la Historia, qué se le va a hacer. En España se produjo hace años la desobediencia masiva al servicio militar obligatorio con mucho sacrificio y absoluta legitimidad pese a que los gobiernos de Felipe González encarcelaban insumisos con la misma letanía supuestamente demócrata este es un buen ejemplo y tiene razón y sabe lo que debe saber.
La desobediencia no es legítima o ilegítima sólo en función de qué tipo de gobierno dicte las leyes, sino de si las leyes que se desobedecen son justas o injustas . En una dictadura las leyes son injustas de raíz puesto que se imponen sin legitimidad. Pero alguien que en una dictadura se saltara los semáforos y lo presentara como un caso de desobediencia civil no sería más que un imbécil peligroso. Se desobedecen legítimamente las leyes injustas, que en una dictadura son prácticamente todas y en una democracia son menos otro buen ejemmplo y tiene razón y sabe lo que debe saber.

Si la prohibición al pueblo catalán de votar es difícil entender que a los ciudadanos de Cataluña no se les prohíbe  votar qué quiere ser es injusta repito ¿un referéndum por la segregación que atente contra la libertad e igualdad de los ciudadanos es justo?, la desobediencia a tal prohibición es legítima. Lo que legitima o no la desobediencia no es si España es una democracia sino si tal norma es justa. Quienes pensamos que la forma legítima de resolver problemas políticos es votar Confirmo que todo no es votable en democracia ¿votar segregación?, no tendríamos ningún inconveniente en que tal votación se pudiera llevar a cabo digan lo que digan los tribunales constitucionales.
Sólo habría dos inconvenientes.
Uno de índole político-moral: no es lo mismo la desobediencia civil que la desobediencia institucional. Y en este caso parece claro que de lo que hablamos es de que la Generalitat de Catalunya se situara de facto como una organización política ajena a la estructura institucional del Estado español. Un Estado nunca tiene legitimidad para incumplir sus normas y la Generalitat es hoy Estado español y dejaría de actuar como tal: probablemente con legitimidad, pero sin duda con problemas. Es lo mismo, no lo olvidemos, que tendrá que suceder el día que las fuerzas rupturistas españolas ganemos las elecciones pues la Constitución de 1978 no deja más camino (realista) que la ruptura democrática: habrá un Gobierno que construya una nueva legitimidad institucional rompiendo con la anterior. Como los mimbres serán otros, evidentemente el cesto será diferente. La derecha sociológica que vota a PP o CiU desaparecerá y con la nueva legalidad se convertirán en buenos progresistas renunciando a sus antiguas opiniones. Y si no lo hicieran así siempre habrá un buen Robespierre que les meterá por la buena vereda.
El otro problema es más práctico. La desobediencia se realiza no sólo porque sea legítima sino porque además sea eficaz. Es decir, se desobedece con la intención de tumbar esa legislación injusta. En el caso catalán ha habido consultas ‘alegales’ en muchísimos municipios, ha habido movilizaciones extraordinarias: gracias a todo ello, la legitimidad social que tiene hoy en Cataluña la consulta es inmensa. Y uno duda que una consulta organizada desde las instituciones catalanas frente a las decisiones de los tribunales tuviera la capacidad de aumentar esa legitimidad social. ¿Cuál sería la participación en una consulta en una situación tan conflictiva y dudosa? Es difícil pensar que en esta hipótesis el clamor democrático de la sociedad catalana saliera reforzado. Otra cosa sería que en vez de sacar las urnas la Generalitat lo hiciera la ANC, la sociedad civil; pero ahí el problema sería que la consulta formal se convertiría en meramente simbólica pues no habría forma de obtener, por ejemplo, unos censos con los que seguir la votación con rigor. Sería, en realidad, un paso más en la movilización que lleva años, pero no una consulta con el peso de legitimidad popular que merece Una buena característica del POPULISMO es que la voluntad popular es la de las manifestaciones en vez de los elegido por las urnas.
            Más allá de los problemas tácticos, la desobediencia es legítima si la norma desobedecida es injusta, no si se da o no en una democracia. Y obviamente quienes pensamos que la única forma de resolver democráticamente un conflicto territorial son las urnas tenemos por injusta la norma que lo prohíba. ¿También el derecho de autodeterminación  para el pueblo que cotiza en el INDEX? o ¿El pueblo que forma una ciudad o un barrio? O ¿solo es pueblo lo que nosotros consideramos que lo es? Parafraseando a Carlos Cano digo: Cada vez que dicen pueblo pienso en los ciudadanos y me pongo a temblar.
(*) Hugo Martínez Abarca es miembro del Consejo Político Federal de IU y autor del blog Quien mucho abarca.

sábado, 27 de septiembre de 2014

INCRIBLE Pujol se retrata hace 45 años



INCRIBLE Pujol se retrata hace 45, años y nos da la clave, donde escribe Franco pon Pujol, para entender el nacionalismo  hoy.


Escribe Jordi Pujol en 1960: «El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha escogido como instrumento de gobierno la corrupción. Ha favorecido la corrupción. Sabe que un país podrido es fácil de dominar, que un hombre implicado en hechos de corrupción, económica o administrativa es un hombre comprometido. Por eso el Régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica. Como es propio de ciertas profesiones indignas, el Régimen procura que todos estén metidos en el fango, todos comprometidos». Recopilado por Arcadi Espada

viernes, 19 de septiembre de 2014

Contra las falacias , la curiosidad



Paradigma de falacia: “Franco prohibió el catalán” no hay nacionalista o no nacionalista que lo ponga en duda. Pero un día ves y lees que el  Tribunal Supremo, marzo de 1969, ratifica la Tribunal de Orden Público que dice “Tribunal de Orden Público, consideró probado que en dicha carta «se vertían conceptos de tipo ofensivo para la lengua catalana, cuyo libre uso particular y social se respeta y garantiza» Y piensas que algo no casa ¿Si el catalán está prohibido  como los tribunales condenan por ofenderlo? La curiosidad actúa y ves la magnitud de la falacia, En esta web se documentan muchos más casos. Se curioso y échala un vistazo. http://historiasinhistorietas.blogspot.com.es/2010/07/no-es-cierto-que-el-catalan-estuviera.html

UNA CONCLUSIÓN: Los nacionales de Franco expulsaron de lo púbico, educación, sanidad, etc. al catalán y los nacionalistas de Mas y Jonquera han expulsado de lo público, educación, sanidad, etc.  al castellano. Y no han sido igualitos, igualitos en esta aberración  porque hasta donde llega mi información los nacionales de Franco no multaban si alguien rotulaba su negocio en catalán.